El origen del catarismo

El origen del catarismo. Por Francisco Muriana. 

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Desde San Bernardo se ha venido sosteniendo que el origen del catarismo occitano está en otra doctrina dualista, el maniqueísmo, pero la cosa no es tan simple puesto que esta influencia no es directa, sino a través de otros movimientos religiosos intermedios.

La concepción dualista del mundo, la división de la realidad entre un bien y un mal iguales en poder, aparece con el persa Zaratustra, también conocido por su nombre griego, Zoroastro. No hay acuerdo sobre su cronología, aunque es plausible que apareciera en torno al 600 a.c. en una época en la que aparecen casi simultáneamente el pitagorismo, el budismo, el taoísmo y el confucianismo, en una especie de “mutación religiosa”, un nuevo paradigma que se extendería del Mediterráneo a China y que alcanzaría también a Persia.

Recordemos que los persas son del tronco étnico y cultural indoeuropeo, antes denominados arios (de ahí el nombre de Irán). Una parte de estos indoeuropeos se dirigió a Asia Menor, primero, y a Europa mucho después; mientras que otros se van a asentar en la India, convirtiéndose en las castas superiores y fundando primero la religión védica y después, por evolución, la religión brahmánica, lo que conocemos como hinduismo.

En la India del periodo védico, las deidades bienhechoras se llamaban daevas, es decir, “brillantes”, mientras que las malvadas se llamaban asuras, es decir, “señores”.

En un giro de ciento ochenta grados, en Irán se invierten los términos y los daevas van a ser los  malos espíritus y los asuras, llamados ahora ahuras  se convierten en los dioses iranios. Aparece Ahura Mazda, el dios que todo lo sabe y que todo lo abarca, personificador del orden moral e idéntico al dios hindú Varuna y también tenemos al dios védico Mitra, dios de la luz y de la guerra, un dios solar (y por lo tanto ario).

Aquí es donde entra en escena Zaratustra. Convencido de ser un enviado de Ahura Mazda, el Señor Sabio y único Dios subordinó a todos los ahuras y daevas a un combate universal entre el bien y el mal. Toda nuestra información acerca de Zaratustra la conocemos por una colección de himnos llamados Ghatas, la parte más antigua del Avesta, y equivalente a lo que sería la “biblia” zoroástrica.

De estos cantos, los Ghatas, se deduce que Zaratustra tiene la misión de alistar a la humanidad en una lucha sin cuartel contra las fuerzas del mal, los daevas, a la vez que se abandonan todas las deidades ahuras a favor de Ahura Mazda.

Zaratustra siempre sostuvo que al final el mal sería destruido y el bien prevalecería. Su doctrina es la primera escatología sistemática en la historia de las religiones, sosteniendo que en el fin del mundo habría una resurrección  general y que las fuerzas del bien y del mal serían sometidas a una prueba de fuego y metal fundido, y que tras este juicio, se establecería el reinado de Ahura Mazda donde solo tendrían cabida los justos. No hace falta mucha imaginación para darse cuenta de lo que el judaísmo, el cristianismo y el islam deben al zoroastrismo.

El zoroastrismo o mazdeísmo tiene una gran importancia en la historia de las religiones, puesto es la primera vez que se intenta solucionar el problema de la existencia del mal en términos de un monoteísmo ético.

Además de este juicio general, cada persona tiene un juicio personal en el que el destino de cada uno es fijado por la suma de sus acciones, libremente escogidas. Es decir, cada persona se labra su propia salvación, porque los hombres fueron creados con libertad por Ahura Mazda. Como reflexión personal, creo que existe un gran parecido con la doctrina católica del “libre albedrío”, pero más radical, porque no existe la posibilidad de intercesión a través de santos o plegarias.

Según transcurre el tiempo, esta religión va transformándose apareciendo dos dioses opuestos: Ahura Mazda, llamado ahora Ormuz, creador de todo lo bueno y Angra Mainyu, el padre de los daevas, que se convierte en Ahrimán, creador de todo lo malo.

A diferencia del demonio bíblico, Ahrimán tiene el poder de crear y además de ser el padre de los daevas, también lo es de animales como las serpientes, los lobos, las hormigas, las langostas, los hombres de carácter diabólico, la magia negra y la enfermedad. Y vemos en el Vedindad, un texto tardío del Avesta, cómo Ahrimán iguala en poderío y eternidad a Ormuz.

Hubo sacerdotes que intentaron mucho más adelante mitigar este dualismo haciendo a Ahrimán y Ormuz emanaciones de un principio primordial llamado Zerván o Zurván, algo parecido a nuestra moderna idea del espacio-tiempo. Pero esta teoría, el zurvanismo, se declaró herética. Este tipo de “soluciones” no son bien vistas en las religiones monoteístas, puede que porque lleven al agnosticismo o al ateísmo incluso, puesto que desaparece la noción de dios personal.

En cuanto al otro dios iranio que hemos nombrado, Mitra, a pesar de los esfuerzos monoteístas de Zaratustra, tuvo gran popularidad en Persia.

Mitra era un dios con un fuerte carácter militar y masculino, asociado al Sol, y de hecho el estado imperial persa lo identificaba con su emperador. Fue adoptado por entusiasmo por las tropas romanas destinadas en la frontera persa, extendiéndose por todo el Imperio romano, y siendo muy popular entre los soldados. La religión mitraica  fue la que más quebraderos de cabeza dio al cristianismo hasta que la balanza terminó decantándose  del lado de los cristianos en el siglo IV.

No he encontrado ninguna referencia del mitraísmo como precedente del catarismo, pero por su origen iranio tenía un fuerte componente dualista y quizás, solo quizás, su difusión, que era enorme, pudo contribuir a familiarizar el pensamiento dualista en occidente.

El que sí aparece como antecedente principal de la doctrina cátara es el maniqueísmo, religión fundada por  Manes, que nació en el 216 d.c en una familia realmente acomodada: su padre era sacerdote del Sol y su madre pertenecía a la dinastía Arsácida, que era la que gobernaba en el Imperio persa, entonces llamado Imperio parto.

Tuvo una revelación a los 24 años, y convencido de ser el Sello del Profeta, el último de los enviados divinos,  comenzó a predicar un nuevo sistema religioso.

Estuvo en la India y estudió tanto el budismo como el brahmanismo, la base del hinduismo actual, y según él, lo que crea es una religión perfecta, puesto que es la síntesis del zoroastrismo o mazdeísmo, el budismo y el cristianismo. Y además, para evitar que le ocurriera lo mismo que a los fundadores de estas religiones, que se les tergiversara su mensaje, lo que hizo fue escribir absolutamente toda su predicación.

En el año 242 Manes se presenta ante el emperador de Persia, Sapor I, de la nueva dinastía sasánida, para exponerle lo que él llamaba “la única religión verdadera”. Y a partir de ahí se inicia la expansión del maniqueísmo, que envió misioneros a todo el mundo, desde el Tíbet y China hasta Hispania.

Pero lo que Manes no tuvo en cuenta fue que su doctrina atacaba muchos intereses creados y consiguió el honor de ser la religión más perseguida de la historia.

Según avanza el siglo III, se va imponiendo una tendencia en los imperios, la de “un imperio, una fe”. Los gobernantes de lo que eran imperios multirreligiosos y multiétnicos van a ir convirtiéndolos en imperios homogéneos culturalmente.

En Persia el nuevo emperador tortura a Manes hasta la muerte, que ocurre en el 277, implantándose como religión oficial única hasta la conquista musulmana el mazdeísmo. Los maniqueos fueron seriamente perseguidos y tuvieron que huir.

En el Imperio romano, también el estado buscaba la unidad religiosa. Diocleciano reprimió a los maniqueos en el 290 además de a los cristianos. Pero al entrar en el siglo IV y ante la imposibilidad de acabar con el cristianismo por la fuerza, lo que hace el estado romano es incorporarlo al mismo y se convierte en religión oficial del Imperio romano en el 313 y religión oficial única en el 380.

Buena parte de los maniqueos perseguidos en Persia había pasado al Egipto romano y de ahí se había extendido por todo el Imperio romano. En territorio romano, recibirán tanto la influencia cristiana y como la mistérica pagana. También ellos influyeron, y mucho: San Agustín, el pensador  quizás más importante e influyente de la historia de la Iglesia fue maniqueo entre el 373 y el 382. Para el maniqueísmo el mundo material es ámbito del mal. Esto lleva a la condena del sexo, puesto que este es el culpable del encerramiento de la luz en la materia. Y el mayor sistematizador de este tipo de ideas en la Iglesia es San Agustín.

Perseguido en todas partes, y sin contacto las distintas comunidades entre sí, el maniqueísmo terminó pareciéndose al budismo en el este y al cristianismo en el oeste y su doctrina inicial se fue desvirtuando. Por eso no es correcto decir que los cátaros son maniqueos, porque el pensamiento maniqueo les va a llegar filtrado.

Los maniqueos defienden que hay dos principios en lucha continua en todo el Universo. De un lado tenemos la materia y del otro el espíritu. De un lado la oscuridad y del otro, la luz. De un lado el Mal y del otro, el Bien.

Esta lucha se inició cuando la materia quiso ascender hasta la luz, atraída por ella. El mundo fue creado por Ahura Mazda, el Dios Sol, para que le ayudara en su lucha contra las tinieblas, pero buena parte de la Creación permanece en poder del Señor de las Tinieblas, Ahrimán, y es cautiva de la materia.

El hombre en principio no era materia, sino  espíritu, cercano a la luz. Pero cayó prisionero de la materia. Así que el hombre debe practicar un fuerte ascetismo para poder liberarse. Esta liberación es el objetivo del maniqueísmo.

Todos los creyentes estaban divididos en “elegidos”, con una vida ascética muy férrea  y “auditores”, con unos preceptos más relajados. Se creía en la reencarnación y con cada una, se iban acercando más a la luz.

¿Cuáles eran sus semejanzas y diferencias con el cristianismo? Sus rituales no tenían sacrificios, y no rinden culto a imágenes, tenían fiestas y sacramentos parecidos a los cristianos, pero los celebraban de forma diferente.

En cuanto a la Biblia, rechazaban el Antiguo Testamento, pues para ellos era obra de un dios malvado. Jesucristo era visto como un profeta –mensajero luminoso lo llamaban- pero no como el Hijo de Dios.

En Occidente, el maniqueísmo va a transformarse, y en el siglo VII aparece la herejía paulaciana. Estos paulicianos eran campesinos-soldados de la zona de Armenia que conservan sus creencias maniqueas suavizadas. Aunque afirmaban que la materia era obra de Satanás, su ascetismo era muy templado, por ejemplo no rechazaban el matrimonio como lo harán los bogomilos más adelante.

Derrotados en el siglo IX por los bizantinos, subsisten comunidades aisladas en los Balcanes. Un sacerdote búlgaro, en el siglo XI, aunó todas las tendencias heréticas que había en la Tracia y los supervivientes paulicianos se convertirán en los bogomilos, los “queridos o amados por Dios”.

Negaban la Trinidad y el nacimiento divino de Cristo y tenían una visión completamente dualista del origen del mundo afirmando que Dios había tenido dos hijos: Satán y Miguel.

El bautismo solo se imponía a personas adultas y no se hacía mediante agua o aceite, sino por rezos y plegarias.

Fueron exterminados en Tracia, refugiándose en Bosnia, sobreviviendo gracias su condición de “tapón” entre los ortodoxos bizantinos y los católicos. Cuando los Balcanes fueron invadidos por los turcos se convertirán al Islam sunnita.   Otro grupo a partir del siglo XI marchará a Italia, donde fomentará la herejía de la Pataria milanesa, y también a Occitania, donde llevarán su mensaje dualista.

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